¿Qué es ACT?

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a Terapia de Aceptación y Compromiso es una terapia enmarcada en las denominadas Terapias de Tercera Generación. Emplea la aceptación entendida como la capacidad humana de experimentar, la capacidad de estar conscientes, en el aquí y el ahora, de las sensaciones, los pensamientos, sentimientos, emociones, recuerdos, imágenes, etc. (eventos privados). Esta capacidad de estar conscientes vendría unida al compromiso de llevar a cabo acciones acordes con los valores personales y también estaría vinculada con las estrategias de cambio necesarias para aumentar la flexibilidad psicológica. La flexibilidad psicológica hace referencia a la posibilidad de contactar con los eventos privados que ocurren en el presente, tanto como nos sea posible como seres humanos, al tiempo que elegimos bien abandonar o bien persistir en una acción que implica malestar pero que está al servicio de los valores que uno identifica como propios.

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asada en la Teoría del Marco Relacional, ACT sostiene que a la base de los problemas psicológicos se encuentra el lenguaje, haciendo inevitable que en ciertas condiciones surjan pensamientos y sensaciones que puedan vivirse como molestos. El hecho de ser verbales facilita, además, que las personas se enreden en luchar contra los propios eventos privados y persistan en ello a pesar de que con frecuencia los resultados de tales luchas resulten contraproducentes. Mediante metáforas, paradojas y ejercicios experienciales los clientes aprenden a contactar con los pensamientos, sentimientos, recuerdos y sensaciones, tanto los previamente temidos y evitados como cualesquiera otros que surjan. De esta forma, las personas aprenden la habilidad de re-contextualizar estos eventos privados, clarifican lo que les importa en su vida; lo que en el fondo y radicalmente valoran, y adquieren el compromiso con los cambios necesarios en la acción.

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CT sostiene filosofías de vida que han sido expuestas a lo largo de la historia en numerosas ocasiones. Sostiene que el sufrimiento humano forma parte de la vida como algo inherente a la condición humana. Este hecho conlleva aceptar las condiciones que impone el hecho de haber aprendido a ser seres verbales y, por tanto, seres a quienes la comunidad verbal ha enseñado a pensar sentir, recordar y planificar. Estas habilidades, sumamente importantes en nuestra evolución como especie, implican a su vez asumir las dos caras del hecho de ser seres verbales. Por un lado, el ineludible hecho de poder disfrutar al recordar hechos pasados y disfrutar al pensar en otros que aún no han ocurrido, y por otro lado, el también ineludible hecho de sentirnos mal al recordar, imaginar, pensar en el futuro, al comparar,… Nos referimos al malestar, al sufrimiento que sobrevienen, por ejemplo, al echar la vista hacia atrás, al recordar o imaginar sucesos desagradables, al comparar lo que quisiéramos haber conseguido y lo que tenemos, al compararnos con otros, al imaginar problemas, dificultades o resultados negativos. Sufrimiento por no querer sentirnos mal, por los pensamientos y sentimientos recurrentes que sobrevienen y que no deseamos…

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CT sostiene que la comunidad verbal -la cultura- enseña que el malestar, la tristeza, es un problema a solucionar y, por tanto, enseña muchos modos para tratar de evitarlos y para eludirlos. Sin embargo, centrar la vida en eliminar o evitar el malestar, los pensamientos y recuerdos molestos produce un efecto contraproducente. Con frecuencia, los intentos por eliminar, evitar, los pensamientos y recuerdos y, consecuentemente, los intentos por buscar sentirse bien de inmediato -y casi siempre, no sólo no lo consiguen sino que generan un efecto “boomerang”. Paradójicamente, lo que no se quiere, se hace más presente y se extiende a numerosas áreas de la vida personal, de modo que esa constante lucha por la inmediata eliminación del malestar, como requisito para vivir, no sólo extiende el malestar sino que provoca un alejamiento de la persona de aquello que, finalmente, es importante. Siendo así, la vida queda reducida a acciones dirigidas a una lucha constante contra el malestar, contra los miedos, contra las sensaciones y recuerdos desagradables, etcétera; en vez de una vida dirigida a vivir, a la obtención de reforzamiento positivo.

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a investigación básica sobre la emergencia y transformación de las funciones psicológicas explicaría estos efectos paradójicos en la lucha contra el malestar, y proporciona alternativas que resultan en verdaderas soluciones para vivir. Desde esa investigación, ACT sostiene que el crecimiento personal implica aprender a perseverar y mantener la actividad encaminada a conseguir objetivos vitales y relevantes para la persona, aceptando el malestar que conlleven dichos recorridos. Dicho de otro modo, con la responsabilidad en las elecciones personales y lo que ello conlleve. Son, pues, los recorridos valiosos, elegidos, libre y responsablemente, por la persona, los que llevan la batuta y acompasan el malestar que sobreviene, como barreras psicológicas, al proseguir tales elecciones. Desde ACT se resalta el compromiso con las trayectorias valiosas que uno elige y, por tanto, con la plena conciencia de la aceptación de los pensamientos, recuerdos y sensaciones que emerjan en cada momento de acuerdo a la historia particular de cada uno.

XII Conferencia Internacional ACBS: 18- 22 de Junio 2014

Talleres pre-conferencia: 17 y 18 de Junio 2014

La Convocatoria estará disponible en noviembre de 2013.

Más información en: http://contextualscience.org/wc12

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